Parte de los Mallos de Riglos, el Mallo Pisón a la izq.A menudo habíamos hablado de acercarnos algún día a Riglos a escalar, pero no fue hasta hace apenas una semana cuando nos decidimos a dar el paso. Llegaba el día de San Jorge, fiesta en Aragón y en Castilla y León, y José Luis me propuso de juntarnos un grupillo e irnos todos a escalar. Así que él se encargo de reunir a su gente de Soria, pillar el refugio y de organizarlo todo.
El martes de la semana siguiente, salimos por la noche Roy y yo con mi coche cargado camino del refugio de Riglos. Dos horas de coche y nos plantamos en el salón del refugio con unas cervezas y la compañía de Carlos, Pilar y sus dos hijos. Y en espera de la cuadrilla soriana aun calleron algunas cervezas más y casi dos botellas de vino... Cerca de la una de la madrugada llegaron nuestros compañeros de Soria, José Luis, Andrés, Toñi, Toche, Marta y Anabel. Una cena ligera, revisar la guía de escalada que habíamos ojeado mil veces, unas risas, algunas fotos y a dormir.
Día de San Jorge, no nos hizo falta madrugar, nerviosos (algunos más que otros) nos levantamos a desayunar, discutir las cordadas y tras equiparnos nos encaminamos finalmente por una senda para acercarnos al Mallo Colorao, uno de los mallos pequeños bastante bueno para tomar el primer contacto con el tipo de escalada de Riglos. Tras un paseo muy agradable de unos 20 minutos llegamos al pie del mallo. Por un lado Carlos y Pilar, por otro Toche y Marta, por otro José Luis y Andrés y finalmente Roy, Anabel y yo. Subimos la vía "Anorexia", 3 largos de grado V. Un par de panzas fáciles para empezar, unos bolos enormes, muchos agarres para pies... y es que es eso, Riglos es un despliegue vertical de bolos que van desde el tamaño de una pelota de ping pon al de un televisor. Los agarres son romos, no hay regletas, las panzas te obligan a tener que hacer bicicletas para coger los agarres más altos, te encuentras a menudo ligeramente desplomado y es que aparte de la técnica, es una escalada de fuerza, puedes agotar tus antebrazos en un abrir y cerrar de ojos si no andas con cuidado. Pero es una escalada que merece la pena, las buitreras, el paisaje, el coger un bolo que esta completamente pegado pero que da la sensación de que se te va a venir abajo. Repisas, panzas y el mirar a un lado y a otro y perderte en un mar de bolos. Llegar a lo alto del mallo, contemplar la vista del valle y los demás mallos de alrededor, hacerte una foto con los amigos, y un rapel de bajada, eso no tiene precio. Hay que ir, verlo y escalarlo.
Vista desde el sendero del Mallo Colorao, uno de los mallos pequeños de Riglos.Las tres de la tarde, un sol que nos torraba, cambio de cordadas. Esta vez subimos Carlos y yo por otra cara del mallo, la vía "Victor García", 3 largos de 6a, V y V+. Una vía muy bonita, que también merece la pena hacer. El primer largo es el más duro, no hay panzas, es una vía más vertical y requiere un poquito más de fuerza. Al llegar arriba, en lugar de hacer un rapel por la parte de atrás y bajar el resto andando, decidimos bajar la vía rapelando por donde habíamos subido. Dos rapeles, en total, aunque la cuerda daba justo para llegar a la primera reunión. Primer percance, me decidía a rapelar cuando se me cayó el ATC, lo vi rebotar contra pared y bajar los últimos 40 metros que quedaban dando vueltas y brillando en el aire, un contratiempo, menos mal que llevaba un ocho por si acaso ocurría algo así, sino me habría tocado bajar con un mosquetón y un dinámico y suerte. Tras el contratiempo ya no me apetecia volver a subir otra de varios largos, ya que no podía asegurar a un segundo y no quería hacer muchos rapeles con un ocho, el ATC es bastante más seguro.
Bajamos Carlos y yo al pueblo, ya que los demás aun tenían que preparar los rapeles de bajada. Nos juntamos con Toñi, Pilar y sus dos chicos y nos fuimos al boulder del Pisón, unas vías de deportiva de un solo largo que hay al pie de ese mallo, en la base de El Puro. Hicimos un 6a, más duro que el de la "Victor García", creo que se llama "Los kilos te sientan bien", tenía dos panzas respetables que te dejaban los brazos como Popeye. Hugo y Silvia (los dos chicos de 4 y 7 años) probaron un poquitin la vía con valentía y sin rendirse en ningún momento. En seguida nos juntamos con los demás que volvieron del Colorao, metimos los cacharros en los coches y nos tomamos una cerveza en el bar cambiando impresiones. A las nueve de la noche nos despedimos, sabiendo que, en cualquier otro momento, volveríamos.
Consejos: Es una escalada de fuerza y de resistencia, las vías tienen muchos largos (hasta 12 creo) así que hay que ir un poquito preparado. Si podeis, llevad a alguien que ya haya escalado antes alli y que conozca vías fáciles y entretenidas. Usad siempre, siempre casco, a veces se desprenden piedras de los mallos. Al rapelar hacerles nudos al final de las cuerdas, más vale prevenir que lamentar. Las anillas amarillas son para reuniones, las plateadas para rapelar y las rojas para rescates de emergencia. Llevad cintas largas para las panzas, y si podeis algo de material de repuesto para que no os pase lo que a mi con la ATC. Escalad con cabeza y con precaución, y sobre todo disfrutad.
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